7 sept 2011

nada por lo que decir adiós.


Transformaste mi mundo en menos de un segundo, terminé acurrucada y perdida, presa de tus besos y de tu cuerpo. Frente a la soledad inmediata fuimos dos miedosos enamorados, dos tontos derrotados por el deseo y las ganas descontroladas. Nos aniquilamos mutuamente aquella noche ruidosa en la que perdimos nuestro norte y naufragamos desorientados por entre calles luminosas y pobladas. Ahora confundida y despistada estoy, a mi lado tu recuerdo y las vívidas imágenes de nuestros pasos temblorosos. ¿Me recuerdas? ¿Dónde quedaron nuestros gemidos conjuntos? ¿Tus ganas de desnudarme y tus palabras certeras y seductoras? Nada perdura hoy, todo sucumbió a la distancia asfixiante y a la realidad evidente. Morimos ante nuestros propios sueños de amarnos eternamente, de alimentarnos de palabras y flujos, de sobrevivir el uno por el otro, hoy nada será igual.