28 feb 2011

Olvidarnos del tiempo perdido




Nos quedan dos miradas hagamos el amor en un instante.


23 feb 2011

cruzamos océanos de tiempo



El tiempo que todo lo mata y todo lo corrompe.


20 feb 2011

Pégate un tiro


Sin quererlo tus palabras crearon cortes profundos en mi alma. Quizá a partir de éste momento las cosas no vuelvan a ser como antes.



18 feb 2011

I can't take it anymore





Soy una troglodita bipolar, una guitarra sin cuerdas, una noche sin luna. Soy el reflejo de aquello que fui, una bombilla aturdida o quizá un lazo asesino. Soy más de lo que creo ser. Soy aquella canción que me recuerda mi niñez, a aquellas noches cálidas en las que juntos nos trasladábamos a lugares inimaginables. Recuerdo el ruido de esas monedas cayendo, lo rotundo de esos tambores, lo desgarrador de esa voz, mi alma se iniciaba en la demencia. También te recuerdo a ti, mi primer amor, el más extraño de mi vida. Siempre te amaré aunque seas sólo un recuerdo bonito, un ser que ahora vive en otra dimensión, aunque seas la locura encerrada entre rejas. Eras la más hermosa de todas, eras mi alucinación, mi curiosidad permanente, lo que me incitaba a lo desconocido ¿recuerdas nuestros secretos? ¿Tu gran miedo a la oscuridad? Yo lo recuerdo bien, tan bien que creo tocarte, sentirte inquieta a mi lado, hablándome de aventuras estridentes en las que yo no participaba pero sentía que eran las mías propias. Me inspiras, consigues que destile palabras, que alucine entre recuerdos, que me sienta menos sola y menos confusa.

Soy el agua estancada, los pasos que se dirigen hacia atrás, la peor parte del miedo. Soy sólo carne y huesos, arañazos futuros, gritos pasados. Soy el sorbo final, el último escalón, la inestabilidad personificada. Ella me recordó a mí misma, ahora hablo de ese otro alguien, me hizo sentir orgullosa de ser lo que soy, de ver la vida desde una perspectiva tan cáustica. Él quizá sea lo único fálico de mi vida, me llena de armonía vital, de repente consigue encender hasta la última de mis perversiones. Él será eternamente mío. Será mi refugio constante, mi consuelo absoluto. Él será el pecho en el que descansaré cuando me sienta perdida, la sonrisa que me alentará en mis momentos difíciles, aquello que me penetra y me ahoga.


Yo y todos mis fantasmas.


14 feb 2011

mutilada estoy





Las calles oscuras se abren ante mis ojos como lánguidos gusanos de cemento; desciendo por aquella pequeña avenida abarrotada de cuerpos cilíndricos y difuminados que rápidamente desaparecen. Siento mis palpitaciones convertidas en ruidosos tambores acompasados, una mezcla de pensamientos dramáticos y miedos aterradores me acompañan en el descenso infernal. Me encuentro delante de mi propio destino, ¿debo adentrarme en aquel lugar tenebroso del cual conseguí escapar? miro a ambos lados de la oscura callejuela y finalmente me introduzco en aquel cubículo asfixiante. Me encuentro perdida en cientos de cuerpos nauseabundos, no encuentro a mi alma y siento que mis piernas empiezan a temblar. Quizá esté nuevamente naufragando en aguas turbias, quizá haya muerto en mi último suspiro, quizá el opio ha penetrado en mi mente o simplemente habré caído una vez más en mis pesadillas mentales.

11 feb 2011

bad obsession






Lo esencial es lo real, aquello que es complicado no deja de ser más que un estúpido adorno de lo simple. Comprendí que de nada servía sumergirme en esos tenebrosos parajes si no iba acompañada. Busco lo caótico, lo enredo, lo envuelvo y sin más termino metida en un remolino de sentimientos del cual no puedo salir.

5 feb 2011

ghosts



La angustia es como una termita enorme que devora lentamente hasta el último de tus órganos. Una vez inicia no para, se esconde en tus huesos y en lo más profundo de tus nervios, siempre atenta y certera.

Una buena canción consigue despertar hasta el último de tus instintos, desde las ganas de sobrevivir hasta las ganas de morir en una calle oscura y poco transitada. Suelo escuchar canciones que me hacen renunciar a mi corporeidad y descender a lo estrictamente inmaterial. Suelo sentarme en mi balcón. Me gusta sentir el sol de invierno calentar mi cuerpo, comer alguna fruta fresca mientras pienso en lo mal cuidado que está mi jardín, algunas veces veo los aviones pasar y juego a imaginarme el destino de aquella ave de lata. Mis días pasan aturdidos y despistados, mi balcón consigue atarme nuevamente a la realidad, dejo los pies colgando y la brisa me mueve el cabello, me desnudo y me extiendo en el suelo junto a aquel sentimiento desprotegido; suelo recordarte cuando miro el cielo, suelo sentirte a mi lado en esos momentos de gloria y serenidad.

Antes de decidir qué hacer debo situarme en algún lugar seguro y pensar, suelo anteponer mi razón a mis sentimientos pero en esos pocos instantes en que hago lo contrario mi vida se desborda como río que fluye sin rumbo. Realmente no tengo claro lo que quiero, quizá deba anteponer en todo momento mis sueños al deber, mis locuras internas a la imagen severa de mi censura o quizá simplemente me convierta en una humana corrompida por el paso de los años, una mujer sin ilusiones de buscar, de encontrar. Por ahora simplemente seguiré plantada en mi solitario balcón intentando no pensar en lo inconstante del mundo, en lo inseguros que se han convertido mis pasos, en ti…