28 dic 2010

The people that we love



NEIL KRUG


Quiero introducirme en esa enorme masa de cuerpos bailando al son de una endemoniada canción “baby hates me” o “Smells like teen spirit”. Desaparecer sin más en el sudor y la euforia del momento, encontrar a la persona más interesante que jamás hayas visto y aferrarte a su cuerpo como si se tratase de lo último bello que perdurara en el mundo. Morir en esas malditas notas musicales que te recuerdan lo apasionante que es vivir y no revivir nunca más, simplemente naufragar en lo infinito del sinsentido.

19 dic 2010

reasons





Ayer descubrí lo mucho que te quería cuando volvimos a juntarnos en nuestras charlas siniestras y desgarradoras. Ayer me enamoraste nuevamente, volví a sentir esa curiosidad por tu piel, por tus secretos más ocultos y sucios. Ayer desee llevarte a mi cama y abrazarme a ti durante horas, conocer tu intimidad  más profunda, absorberla y saciarme de ella. Tú a mi lado sintiendo sin temor a ser descubiert-; sin piedad me arrastrabas a tu agujero negro, a ese que amb-s conocemos, sin miedo te sumergiste nuevamente en nuestro amado mundo de ilusiones dulces y realidades agrias. Ayer volviste a calentar mi entrepierna como antes, a desatar ríos húmedos de mi centro sexual, a darme placer solo con la mirada. Y mis celos más fuertes que nunca odiaron a todos aquellos que te rodeaban, que te miraba, que te deseaban…

¿Puedo acaso permitirme este cúmulo de emociones aún en tu ausencia total en mi cuerpo?

15 dic 2010

a d r e n a l i n e





Ella era como un rayo de sol, como el rayo de sol más brillante jamás visto. Ya a la corta edad de diez años leía a escondidas las novelas rosas que su abuela ocultaba debajo del roído colchón de su habitación. Ella, tan pulcra y dulce se imaginaba las curiosas escenas que se describían en las interminables páginas de sus amados libros, aquellas orgías multitudinarias que no distinguían sexo ni edad, los sacrificios del cuerpo y las desgarradas sensaciones que las muchachas que protagonizaban las novelas debían experimentar al sentir como un falo se introducía en sus entrepiernas.

Lucie era la lujuria oculta bajo capas y capas de ropa, su cuerpo delicado y joven derramaba ondas de deseo. Más allá de su cuerpo estaba el infierno, la perdición de la cordura, el derrame total de la razón; más allá de su cuerpo solo había dolor, ese dolor punzante e hiriente como agujas que se clavan en el alma, más allá solo estaba la nada.

Ella me embrujó sin piedad, me destrozó el corazón y me convirtió en sumisión. En sus días vagos y cambiantes rondaba por mi cama, a veces desnuda y a veces vestida todo dependía de su maldito cielo, de sus pensamientos llenos de sed o de saciedad, de infinito deseo o de absoluto desarraigo emocional con el todo.

Todo era delirio, ya nada quedaba intacto… tan solo su mirar, sus ojos amargos y groseros; aquellos cristales inmaculados… ¡era la jodida imagen del caos más absoluto e irremediable!, ¡era el demonio encarnado en miradas, en fluidos vaginales!

Recuerdo sus palabras lentas y certeras, siempre llegaban al lugar donde debían, a la llaga supurante e infectada. Siempre me decía lo mucho que deseaba alejarse del mundo, del ruido que según ella se había instalado en su interior pero ese maldito ruido no era más que abstinencia sexual acumulada. Me obligaba a cometer actos impuros y travesuras imprudentes a altas horas de la noche, las dos gemíamos, nos drogábamos y desaparecíamos en un no sé qué imposible de describir.

Ante su repentina partida mi cielo se convirtió en sepulcro. Huyó sin más de mis brazos y me dejó con las piernas encima de la mesa y con un vaso de leche medio lleno que amenazaba con derramarse encima de mi desnudo cuerpo. Nada más sucedió, nunca más volvió; su repentino desvanecimiento me llevó a la perdición, a la reducción de mi misma en despojos humanos, al conocido y muy visitado país de la soledad.

11 dic 2010

sleeping pills





Casémonos, comprémonos una casa, tengamos cinco hijos y un perro que ladre toda la noche, trabajemos como esclavos para permitirnos nuestro nivel de vida, deprimámonos mientras comprobamos que no nos llega el dinero para todos los caprichos consumistas que teníamos en mente, sintámonos viejos y aburridos mientras oímos como nuestros hijos follan a escondidas en sus habitaciones, envejezcamos antes de los sesenta y disfrutemos de nuestra jubilación viendo telenovelas ruidosas y programas de farándula, muramos sintiéndonos solos aún teniéndonos el uno al otro.

O quizá mejor…

Enamorémonos, forniquemos día y noche como conejos lunares, vivamos juntos en una casa sin más muebles que nuestros propios gemidos, alimentémonos de flujo y amor, rescatemos a algún gato gordo de un final trágico, viajemos a todos los lugares que un día imaginamos en aquellas noches bohemias, emborrachémonos y bailemos como autómatas drogadictos, sintamos que nuestras almas son eternamente jóvenes, y aún en nuestra vejez seguiremos sintiéndonos vivos, amémonos hasta la misma hora de la muerte y fundámonos juntos en la nada o en el todo que trae consigo la no-vida.


2 dic 2010





Desprendimiento total ¡BUM! … que puta que es la vida a veces.

Una mandíbula tiritando de frío en mi mesita de noche, 
dos besos aturdidos en el malestar constante de una vía congestionada, 
humo que se desprende de lo incierto como aquello que nunca vuelve a su origen, que simplemente es en ese momento preciso. 

Cuadrados uniformes en mi techo y millones de espesos pensamientos aglomerados como aquello que quiere salir y no puede, como la huida en manos del opresor. 

Ella agotada ante la saciedad que le produce su goce, él moribundo de amor decae en un sueño infinito. 

El caos es mi orden perfecto, la sociedad la corbata que me ahoga. Soy pulcra y casta pero en las noches me disfrazo de puta lujuriosa como todos los reprimidos que buscan consuelo en los placeres de la cama. Mi cama yace hoy vacía de tu cuerpo, vacía de tus risas ¿dónde estás? 

El resentimiento que surge cuando me encuentro cara a cara con ese inútil ser que consigue desequilibrar mi entereza desaparece ante mi propio consuelo. Después de todo siempre es estrictamente necesario continuar con o sin mierda en los zapatos, con o sin heridas que sangran; así es la vida ¿no?