

NEIL KRUG

NEIL KRUGCasémonos, comprémonos una casa, tengamos cinco hijos y un perro que ladre toda la noche, trabajemos como esclavos para permitirnos nuestro nivel de vida, deprimámonos mientras comprobamos que no nos llega el dinero para todos los caprichos consumistas que teníamos en mente, sintámonos viejos y aburridos mientras oímos como nuestros hijos follan a escondidas en sus habitaciones, envejezcamos antes de los sesenta y disfrutemos de nuestra jubilación viendo telenovelas ruidosas y programas de farándula, muramos sintiéndonos solos aún teniéndonos el uno al otro.
O quizá mejor…
Enamorémonos, forniquemos día y noche como conejos lunares, vivamos juntos en una casa sin más muebles que nuestros propios gemidos, alimentémonos de flujo y amor, rescatemos a algún gato gordo de un final trágico, viajemos a todos los lugares que un día imaginamos en aquellas noches bohemias, emborrachémonos y bailemos como autómatas drogadictos, sintamos que nuestras almas son eternamente jóvenes, y aún en nuestra vejez seguiremos sintiéndonos vivos, amémonos hasta la misma hora de la muerte y fundámonos juntos en la nada o en el todo que trae consigo la no-vida.