Ayer descubrí lo mucho que te quería cuando volvimos a juntarnos en nuestras charlas siniestras y desgarradoras. Ayer me enamoraste nuevamente, volví a sentir esa curiosidad por tu piel, por tus secretos más ocultos y sucios. Ayer desee llevarte a mi cama y abrazarme a ti durante horas, conocer tu intimidad más profunda, absorberla y saciarme de ella. Tú a mi lado sintiendo sin temor a ser descubiert-; sin piedad me arrastrabas a tu agujero negro, a ese que amb-s conocemos, sin miedo te sumergiste nuevamente en nuestro amado mundo de ilusiones dulces y realidades agrias. Ayer volviste a calentar mi entrepierna como antes, a desatar ríos húmedos de mi centro sexual, a darme placer solo con la mirada. Y mis celos más fuertes que nunca odiaron a todos aquellos que te rodeaban, que te miraba, que te deseaban…
¿Puedo acaso permitirme este cúmulo de emociones aún en tu ausencia total en mi cuerpo?
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