11 dic 2010

sleeping pills





Casémonos, comprémonos una casa, tengamos cinco hijos y un perro que ladre toda la noche, trabajemos como esclavos para permitirnos nuestro nivel de vida, deprimámonos mientras comprobamos que no nos llega el dinero para todos los caprichos consumistas que teníamos en mente, sintámonos viejos y aburridos mientras oímos como nuestros hijos follan a escondidas en sus habitaciones, envejezcamos antes de los sesenta y disfrutemos de nuestra jubilación viendo telenovelas ruidosas y programas de farándula, muramos sintiéndonos solos aún teniéndonos el uno al otro.

O quizá mejor…

Enamorémonos, forniquemos día y noche como conejos lunares, vivamos juntos en una casa sin más muebles que nuestros propios gemidos, alimentémonos de flujo y amor, rescatemos a algún gato gordo de un final trágico, viajemos a todos los lugares que un día imaginamos en aquellas noches bohemias, emborrachémonos y bailemos como autómatas drogadictos, sintamos que nuestras almas son eternamente jóvenes, y aún en nuestra vejez seguiremos sintiéndonos vivos, amémonos hasta la misma hora de la muerte y fundámonos juntos en la nada o en el todo que trae consigo la no-vida.


2 dic 2010





Desprendimiento total ¡BUM! … que puta que es la vida a veces.

Una mandíbula tiritando de frío en mi mesita de noche, 
dos besos aturdidos en el malestar constante de una vía congestionada, 
humo que se desprende de lo incierto como aquello que nunca vuelve a su origen, que simplemente es en ese momento preciso. 

Cuadrados uniformes en mi techo y millones de espesos pensamientos aglomerados como aquello que quiere salir y no puede, como la huida en manos del opresor. 

Ella agotada ante la saciedad que le produce su goce, él moribundo de amor decae en un sueño infinito. 

El caos es mi orden perfecto, la sociedad la corbata que me ahoga. Soy pulcra y casta pero en las noches me disfrazo de puta lujuriosa como todos los reprimidos que buscan consuelo en los placeres de la cama. Mi cama yace hoy vacía de tu cuerpo, vacía de tus risas ¿dónde estás? 

El resentimiento que surge cuando me encuentro cara a cara con ese inútil ser que consigue desequilibrar mi entereza desaparece ante mi propio consuelo. Después de todo siempre es estrictamente necesario continuar con o sin mierda en los zapatos, con o sin heridas que sangran; así es la vida ¿no?