Me gustaría escribirte un poema de amor -quizá mejor te lea algunos versos de Neruda-, sin embargo, nuestro amor es incoloro y antinatural. No sé tampoco si sentimos amor o simplemente curiosidad mutua - de esa que mató al gato-. Aun así, hoy te echo de menos, puede parecerte absurdo pero he pasado varias noches esperándote y no has regresado… te perdiste en la realidad y me dejaste en este lugar en donde solo tus palabras son luz. Estarás pensando en lo surrealista que es todo esto, pero hoy al sentirte respirar tan cerca de mi espalda fue inevitable que te me incrustaras en la mente -durante más de 120 minutos seguidos- sin conseguir expulsarte, ni a patadas…. Al acabar el discurso de aquel hombrecillo que tanto nos gusta te dirigiste hacia él y en tu camino no pudiste evitar hablarme, yo de forma autómata te toqué la mano y ahora no puedo recordar tu tacto. Me hubiese gustado que me acariciaras la espalda como un objeto preciado del cual no quieres malgastar su belleza. Después de todo sigues perdido en mi mente, el insomnio nos aniquiló a los dos.