Tengo miedo de no saber vivir sin ti. Quedarme sola y desprotegida ante el vacío inminente. Últimamente me rondan demasiadas cosas por la cabeza y he llegado a tomar decisiones mentales que temo aplicar a mi vida real. Me perturba sentirme intimidada por ti, excitada y húmeda. Me da rabia la maldita infidelidad perpetua a la que está sometida mi consciencia. Demasiados misterios por descubrir entre tus palabras carcomidas. Entre tus gestos serenos y morbosos. Entre tus miradas furtivas.
Me da rabia sentirme como me siento ahora mismo, haber llegado a decir aquello que un día fue tan importante como si se tratase de algo banal y superfluo. Me atemoriza dejar de sentir momentáneamente, darme cuenta que lo que una vez empezó murió tiempo atrás y hoy solo queda la costumbre. Prefiero ahogar mis pensamientos, acallarlos entre mis miedos, dejar que el ritmo vital continúe su camino.