26 oct 2011

se nos mueren las ganas


Tengo miedo de no saber vivir sin ti. Quedarme sola y desprotegida ante el vacío inminente. Últimamente me rondan demasiadas cosas por la cabeza y he llegado a tomar decisiones mentales que temo aplicar a mi vida real. Me perturba sentirme intimidada por ti, excitada y húmeda. Me da rabia la maldita infidelidad perpetua a la que está sometida mi consciencia. Demasiados misterios por descubrir entre tus palabras carcomidas. Entre tus gestos serenos y morbosos. Entre tus miradas furtivas.

Me da rabia sentirme como me siento ahora mismo, haber llegado a decir aquello que un día fue tan importante como si se tratase de algo banal y superfluo. Me atemoriza dejar de sentir momentáneamente, darme cuenta que lo que una vez empezó murió tiempo atrás y hoy solo queda la costumbre. Prefiero ahogar mis pensamientos, acallarlos entre mis miedos, dejar que el ritmo vital continúe su camino.


7 sept 2011

nada por lo que decir adiós.


Transformaste mi mundo en menos de un segundo, terminé acurrucada y perdida, presa de tus besos y de tu cuerpo. Frente a la soledad inmediata fuimos dos miedosos enamorados, dos tontos derrotados por el deseo y las ganas descontroladas. Nos aniquilamos mutuamente aquella noche ruidosa en la que perdimos nuestro norte y naufragamos desorientados por entre calles luminosas y pobladas. Ahora confundida y despistada estoy, a mi lado tu recuerdo y las vívidas imágenes de nuestros pasos temblorosos. ¿Me recuerdas? ¿Dónde quedaron nuestros gemidos conjuntos? ¿Tus ganas de desnudarme y tus palabras certeras y seductoras? Nada perdura hoy, todo sucumbió a la distancia asfixiante y a la realidad evidente. Morimos ante nuestros propios sueños de amarnos eternamente, de alimentarnos de palabras y flujos, de sobrevivir el uno por el otro, hoy nada será igual.