Los errores irremediables que perduran. Las actitudes despreciables de los mismos actores opacos. Los miedos maliciosos que se camuflan con sonrisas. La cadena de los problemas que terminan siendo un reproche popular. La necesidad de individualidad en un mundo lleno de clones que se ahogan en su propia saliva. El sinsentido del presente que carcome la consciencia. El amor letal que domina los húmedos fluidos del deseo. La venda de hierro que nos ponemos todos para no ver la verdad que duele. El inconformismo de los espíritus libres. La insatisfacción de los cuerpos adormecidos por el frío. La recompensa de la venganza que incita a lo malévolo. La turbación de los pasos futuros que conducen hacía la incertidumbre. Las ganas incesantes de despertar lo perplejo y lo distraído. La dependencia que nos convierte en simples seguidores de espaldas distraídas.
Nada es más esencial que el propio bienestar. Somos egoístas escondidos bajo mantos de bondad.

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