Siempre viene bien tener conversaciones dolorosas pero ciertas, sin máscaras ni paredes donde esconderse; aprender a mirar la vida a la cara (como bien dice una de mis películas favoritas) sin más temor que el de no volver a sentir sus latidos constantes. Sí siempre viene bien llorar y expulsar las frustraciones ocultas, entender quiénes somos y que no nos gusta, eso SIEMPRE es bueno aunque el miedo a ver reflejadas nuestras debilidades es más fuerte que la misma necesidad de resurgir. Aun así somos nosotros un núcleo imperfecto (imperfecto porque hasta la misma perfección es imperfecta), pero al fin y al cabo un núcleo humano con debilidades y diferencias, simplemente tenemos que aceptarnos como somos y querernos ...
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