Gracias por salvarme del abismo enorme que tenía ante mis pies. Gracias por dejar que expulsara mi tristeza acumulada en tu silencio permanente. Gracias por ser siempre un buen refugio donde esconderme. Gracias por no juzgar nunca mis palabras. Gracias simplemente por dejar que acuda a ti en mis peores momentos. La distancia a veces agita nuestra amistad, pero a pesar de ello somos un núcleo y sé que lo sabes.
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