8 mar 2010

Hyperspace



Después de todas las obligaciones, normas, injusticias y otros males terrenales ¿dónde queda la vida, ese maldito sentimiento que te hace invencible? No pienso vivir para morir y dejar un vacio sin sonrisas, sin vicios adictivos, sin compañeros vitales de aventuras despreocupadas. No quiero ser un simple nombre perdido en el transcurso cotidiano de los días, quiero embriagarme de vida (y de vodka barato) y susurrar todas las jodidas palabras que no me atrevo a decirte y pasar 24 horas sin dormir y sentirme con ganas de seguir adelante, no sé necesito esa sensación no es exactamente felicidad porque la felicidad es tan relativa que pasamos toda la vida intentando encontrar la verdadera y se nos esfuman de las manos los millones de minutos que no sabemos disfrutar.

Quiero querer quererte sin querer que me quieras porque siempre me preocupo y la preocupación me priva de saborearte y quisiera decir que no me importa lo que pasa por tu cabeza pero no es así y me cuestiono demasiado las cosas y no quiero gastar más mis horas condicionada a una llamada o a un mensaje porque sé que te quiero y necesito que me valga con eso, con el saber lo que tengo dentro.

A veces me ahogo y en mi instinto bohemio destructor pero sé que sobreviviré a este declive caótico, a todos los días odiosos de mi vida y a tus despedidas frías y quiero ver cada día como una nueva oportunidad para empezar de nuevo, como un nuevo comienzo, como una oportunidad más que me da este desorden universal llamado vida para comprobar lo maravilloso/horroroso que es el todo. Quiero querer mi vida, más mucho más y sentirla dentro recorriendo cada poro de mi cuerpo y que me llene de ansias y esperanza, lo quiero.

(Muchas palabras pero aun así no digo lo que desearía decir

Es tan irresistible su olor en la almohada derecha de mi cama que trastorna mis sentidos)



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