13 abr 2010

cerca del cielo salvaje



Cuando me miró fijamente sus ojos profundos e infinitos delataron lo mucho que ocultaba aquel ser delgado y despreocupado.

Caminábamos atados al mundo sin respirar para no apagar con nuestros gélidos suspiros las llamas de la excitación que divagaba entre nuestros cuerpos. Caminábamos como quien se dirige a la nada; ensimismados en nuestros propios pensamientos enamorados, drogados con el olor de aquel instante. Caminábamos amándonos en la breve distancia de nuestras manos que lentamente se acercaban sigilosas e inseguras. Caminábamos juntos sin saber siquiera que nos necesitábamos para sobrevivir, para encontrarnos con nuestra esencia mas animal e instintiva, para descubrirnos desnudos frente al espejo de la verdad y comprobar que nos perdemos en el olvido si desistimos de nuestros latidos agitados. Caminábamos por nuestros recuerdos felices, por nuestras verdades serenas, por nuestras palabras ancladas en la memoria.


(el parpadeo mortal nos mató, lento y certero como aquel que nunca deja de luchar)



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