22 jun 2010

cocaine man



Es irremediable preferir esos mundos psicodélicos y delirantes antes que las realidades frías y tímidas de mi mundo, me encuentro atada anímicamente a mi locura interna y ella sin saberlo determina mi camino y hace girar mi vida sin pensar siquiera en el final que me espera incondicionalmente en esa estúpida puerta negra y ancha del pasillo.

He nacido con demasiados ideales aferrados a mis poros y quizá por eso suelo caer una y otra vez en la oscuridad solitaria de la reflexión porque el hecho de sentir que no puedo luchar contra todo aquello que me provoca nauseas me hace creer que nada importa más que el silencio de una bella y triste canción que muere entre mis pensamientos.

Soy quizá una rareza anormal en un mundo lleno de excentricidad porque en realidad nadie es tan normal como dice ser, todos tras nuestras sabanas ocultamos miles de secretos húmedos imperceptibles para el mundo real, y nos alimentamos de fantasías saladas que nos hacen doler la barriga y carcomernos la conciencia.

No quiero perder mi inspiración, ni mis ganas locas de escribir hasta explotar, hasta encontrarme realmente con ese sentimiento que me agita el alma. No quiero conformarme con letras marginadas en mi mente incapaces de ser escritas por mis dedos, porque es realmente esto lo que me permite mostrarme tal y como soy sin más público que mis propios ojos enloquecidos con el constante teclear sonoro y rotundo.

Soy aquel fluido celeste lleno de maldad sideral que se extingue en tus brazos, soy la demente que cortara el hilo de tu respiración, soy aquello que no ves, todo lo que oculto y no permito ver, eso es lo que realmente soy.



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