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El amor después de ser amor se convierte en obsesión. Quizá nunca nadie lo reconozca, tal vez ni nosotros mismos nos demos cuenta pero es así, tan simple y transparente como la verdad mas cierta de todas.
Se empieza por querer sentir y se termina intentado salir de todo aquello que sientes porque es tan grande, tan impredecible, tan necesario que no sabes si podrás dejar de sentirlo en el momento en que TENGAS por obligación o por necesidad que sacarlo de tu ser.
Se nos vende amor por todas partes. La sociedad reboza un amor hipócrita que todos consumimos como compradores de ilusión y felicidad barata; pero cuando llegas a entenderlo, cuando de verdad estas metido en ese maldito hoyo lleno de emociones contrarias y ganas que asfixian, cuando estás ahí es cuando realmente consigues sentirlo, tocarlo, sufrirlo y violarlo. Es en ese momento en el que sabes que no puedes vivir sin la otra persona, que se te hace absolutamente necesaria su presencia.
Nadie por orgullo propio acepta que el amor es obsesión. Nadie acepta aquel sentimiento de vacío que sentimos en silencio. Ni las estúpidas ganas intensas de tenerlo. Nadie por miedo acepta que somos adictos a los sentimientos, al deseo y al placer. Somos obsesos ocultos en cuerpos llenos de entendimiento.
Cabe aclarar que la obsesión en sí es relativa, intensa y duradera dependiendo de la persona. Mi obsesión… tengo terror a enfrentarme a ella, a verme en el abismo que deja el sentimiento que se fue y que nunca vuelve. Es uno de mis mayores miedos y quizá lo sea siempre.
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