Comprendo cada vez menos mi comportamiento y mis sentimientos hacia el mundo mismo. Soy demasiado susceptible, me irrito con facilidad, me canso rápidamente de las cosas y de las personas y me encierro en mi maldito mundo de pensamientos agrios y sentimientos crudos.
Me da miedo perder y también me da miedo perderme porque sé que no volvería jamás. No hayo más que ojos vacíos y fríos en desconocidos que juegan a ser amigos y aquellos que un día fueron mis amigos sin quererlo se van convirtiendo en desconocidos.
Soy antisocial por momentos y es entonces cuando empiezo a odiar todo lo que me rodea, me doy golpes contra la pared, me siento absorta en una nada simple y me dan ganas de exorcizar al tiempo para que deje de torturarme pero todo prosigue, nada se detiene frente a mi moribundo dolor y seguimos todos danzando en la misma mierda que no podemos olvidar.
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