23 oct 2010

suicide underground






Maldita hija de puta…

Necesito un purgante de caballo para poder inyectarme las venas y saciar mi enfermedad mental. Quizá sea todo esto, el lugar, el momento, mi cuerpo, mi vida… pero sigo sin avanzar y cada vez retrocedo más y más como un cangrejo que huye de espaldas hacia el mar, hacia su maldita oscuridad acuosa y salada. Creo recordar lo maravilloso que es todo y realmente lo es pero somos ciegos, sordos y mudos y la caparazón que nos ponemos en los hombros es demasiado pesada como para poder disfrutar de la vida. Todo es absurdo porque somos nosotros mismos quienes nos torturamos y nos llenamos de tristezas y preocupaciones insignificantes para poder lloriquear mientras nos sentimos vacíos y solos. Pero no soy así y nunca lo seré y de algún modo las ganas de ser intocable, de dejar de ser vista por todos, de no ser nunca más otra simple persona que se destruye a si misma me corroen y me matan lentamente como un veneno imperceptible que desprende pequeñas dosis dentro de mi alma y que va arrancando la vida poco a poco.

Si amaranta… enciérrate, protégete como un niño asustado en tu oscuridad claustrofóbica, deja de luchar, dimite de todo aquello que te hace feliz VAA.


No hay comentarios:

Publicar un comentario