22 may 2011

lo que tengo yo adentro






Soy un desastre. Un desastre con escalofríos y miedos. Un desastre nuclear, químico. Soy tu desastre personalizado y tú mi orden perfecto. Soy un desastre imperfecto y solitario. Soy un desastre atroz e irremediable. Soy el desastre más desastroso que jamás haya existido.
En el punto álgido, en ese momento en el que no sabes si llorar o echar a correr. La caída evidente y el choque mortal, ya nada vale la pena, al menos tú perduras entre mis pensamientos. Ardo sin más, en el infierno de mis propios recuerdos, en lo que fui y he dejado de ser, en lo absurdo de las situaciones, en tu facilidad amnésica. Me incomoda la desnudez de mi alma, lo mucho que me adentro en mis puntos débiles, lo poco que me conocía antes de sentir el vacío absoluto y rotundo. Creía poseerlo todo y hoy me encuentro ante mi misma desprotegida y olvidada. Tantos y tan pocos, cuerpos huidizos, manos flácidas, sonrisas baratas y poco creíbles, falsas historias de un pasado hecho añicos entre tus labios. ¿Dónde estás? Ayer entre sueños te vi deslizándote por mi ventana, hoy no encuentro más que tu ausencia líquida y blanquecina entre mi sexo. La distancia adecuada como aquella canción lenta y certera de Christina R. (qué difícil es guardar la distancia adecuada). Pelos que se erizan ante tú contacto, sentí tu mano derecha entre mi entrepierna, tu lengua entre mi saliva acaramelada, tu miembro entre mis labios, tus dedos en mi humedad oscura y pringosa. Degüéllate entre mi falda negra y amárrame entre sucios e impiedosos susurros. Nocturnos secretos sujetos a nuestro parpadeo final, llenaste de piedad mi huida, destruye todo vestigio de amor pasado, ahora son tus labios mis palpitaciones animales, mis secreciones vaginales, mi sonrisa última.

Profundos ojos negros que protegen mi alma, llevadme a vuestro infierno, quemadme entre sábanas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario