-->
Haga lo que haga siempre seguiré conviviendo de mala manera con todos estos sentimientos que preferiría no sentir. Es mi forma de ser, mi forma de sentir. Me cuesta aceptarlo pero no puedo deshacerme tan fácilmente de ellos; no puedo dejarlos a la deriva sin más, ni ahogarlos con mis lágrimas saladas. No puedo arrancármelos de las entrañas, ni suicidarme para matarlos de una vez. No puedo drogarlos, ni absorberlos como el humo de un cigarrillo. No puedo ni siquiera controlarlos. No puedo.
Estoy siendo patética y me siento obligada a sufrir, a querer vivir una vida que no vivo, a querer ser algo que no puedo ni ser. Me veo forzada a cumplir mi propia condena, a dejar de luchar muchas veces por mis sueños y entregarme en cambio a los sueños que me ha fabricado esta sociedad.
No seré nunca aquella ermitaña obsesionada con las novelas eróticas. No seré nunca aquella poeta romántica que deambula por la noche. No seré nunca aquel suspiro de satisfacción. No seré nunca aquella artista que enloquece en su propio delirio. No seré nunca aquella pared blanca que tanto me hace pensar. No seré nada o quizá pueda serlo todo pero ahora mismo no me siento con fuerzas ni de ser cuerpo que palpita y vive.