

Nada es eterno bien lo sabemos todos, pero no acabo de acostumbrarme a esto, a tu distancia rotunda, a ser la segunda en todo, la otra, la olvidada, la poco indispensable. Un día todo cambió y a ti te dio absolutamente igual porque no eras el corte ni la herida, simplemente caminaste a mil pasos de mí y ahí estás, tan lejos que no puedo ni tocarte. No te voy a reprochar nada, simplemente sabes y sabrás siempre lo que significas para mi, puedes huir, olvidarme y hasta pisotearme, realmente ya no tengo fuerzas de llorar ni de hablar, simplemente me encerraré en mi maldito cubículo a esperar que todo esto termine y cuando eso suceda quizá pueda volver a respirar. Eras una viga fuerte y fornida en mi vida, ahora no sé exactamente como continuar sin ese respaldo y por mucho que diga o haga nada cambiará, solo soy el pasado, ella es el ahora. Adelante no te detengas, nada importa ya, ni tú, ni yo, ni este puto mundo.