Me ahogo en mi misma, en este maldito cuerpo que no para de temblar. Desearía simplemente dejar este mundo, sus miedos, sus obligaciones, el terror de despertarse y no tener nada por lo que luchar, sus injusticias, sus necesidades absurdas, sus ciudadanos hambrientos y heridos, sus insatisfacciones. Hoy no quiero tener que responder a nada ni a nadie, quiero dejar de depender de lo que vendrá, dejar el deber a un lado y ser esencia que fluye y no se detiene. Me cansa ver las mismas caras, obtener las mismas respuestas, comer sin tener hambre, no beber aún teniendo sed. Me cansa la gente absurda, la que se mantiene en un mismo círculo sin detenerse a observar lo que hay fuera. Me canso de mi misma, de mi maldita manía de hacerlo todo bien; que le den a la perfección, al cargo de consciencia por no hacer las cosas como tendrían que ser.
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