23 sept 2009

Idiotez crónica.


Cuando te encuentras en la pirámide de lo irracional no consigues ver el final de la acción, te lanzas con un paracaídas roto y esperas el golpe con una sonrisa de oreja a oreja. Caes. Y por fin cuando ya no sabes qué hacer ahí acostada mirando el problema del cual has caído, piensas. SOLO en ese momento piensas. ¿Bien o mal?, ¿Me quedo aquí o vuelvo a tirarme? Vuelves a subir al inmenso triángulo, intentando no pisar los excrementos humanos que ruedan como piedras livianas. Vuelves a mirar al horizonte pero esta vez con la razón. Te ves a tí confusa, moribunda en un estanque seco, lleno de renacuajos que saltan y se retuercen en el aire. ¿Y ahora? Nada. Vacío. El martillo empieza otra vez, las mismas palabras mugrientas, la misma carcajada, el mismo yo perdido.

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