19 oct 2009

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Viene. Viene y se queda con sus grandes y fríos brazos destructores. Viene hacia mí con un antifaz blanco que lo cumbre todo. Resopla un aire congelado, procedente de sus entrañas moradas y carcomidas que se aferra a mis huesos. Vendrá hoy o quizá mañana.
Estaré preparada, lo esperaré observando por la ventana como todo nace y muere, como las hojas desoladas ya no vuelven más, como las manos se calientan unidas, como los terrícolas nos cubrimos hasta quedar reducidos a una bola de ropa. Viene. Ya lo veo. Invierno letal y devastador de sentimientos, no ocultes mi alma bajo tus gritos sonoros, no vengas más, refúgiate en tu propio sufrimiento.




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