Desisto de ser lo que debería ser.
Dos caminos distantes y separados.
Dos vidas.
No hay ninguna verdad absoluta. Mi verdad es mía. Tu verdad es tuya. No existe nada más.
Los límites son peligrosos, puedes resbalar, puedes cruzar sin pensarlo, puedes desaparecer en un instante. Mis límites son mucho más peligrosos, puedo morir bajo las olas tristes, o resurgir de la calidez de una sonrisa.
No quiero ser más lo que importa, porque al fin y al cabo nada importa más que el propio ego.
Desisto del cansancio, y de las tempestades de palabras.
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