10 oct 2009

V


Me río de las situaciones humanas, del acto con reproche, y del egoísmo caprichoso.
Yo hago, tú haces y finalmente la venganza cobra vida. No se trata de mortificar, simplemente de aprender que el otro es y siente. Primero pensamos en los celos, ¿Qué son? un te quiero mucho pero te poseo, un eres libre pero llévate las cadenas en el hombro. Después nos encontraremos con la humillación que nos hace balbucear al aire sin obtener respuesta. Un paso más allá está la rabia junto con su amiga la impotencia, aquí ya nos encontramos con las lagrimas inciertas, los deseos imposibles, y el cansancio rutinario. Finalmente se nos acerca la duda, la queja y el nunca más. Pero seguimos ahí, sintiendo lo mismo cada tres días mal contados, aturdidos bajo el paso firme de las horas, preguntándonos donde quedó lo bello de la situación, el lado amigable del conflicto. Preferimos mal vivir antes que quedarnos solos en el vacío. Somos y seguiremos siendo los cobardes preferidos del silencio.



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