11 oct 2009

Y




Quiero rasgar el traje maldito de la tristeza que me conduce al conducto claustrofóbico del pensamiento enjaulado. 

Soñé con el miedo que asusta y hoy encontré desilusión en el cementerio de mi alma.

Bella melancolía abrasa mis palabras, desgarra el suspiro persistente del ayer. 

Lunática desciendo por entre las líneas trazadas en la palma de mi mano, astuta me escondo en lo confuso. 

Un caballero vendió mí alma a la nada, ahora vago turbada por entre las tumbas taciturnas del secreto que se camufla. 

Toca sutilmente al viento, guarda el aire sagrado de la delicia. No me iré ahora, no desfalleceré nunca.


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