Es posible dejar de ser sin saberlo, desaparecer sin siquiera ser avisado por tus instintos. Convertirte de un momento a otro en lo que es inválido, en lo que se pierde entre las láminas de la vida, en lo que más odias, en lo que no sabe qué decir frente a la pregunta confusa del presente. Es posible, es tan posible que casi puedo tocarlo. Mis ojos abiertos y disfrazados por el esmalte destructor del pensamiento se ocultan tras el parpadeo terminal. Explotará por fin todo aquello que naufraga en la duda, surgirá como una enorme bola de desperdicios y sesos. El vacio se apoderará por fin de mis palpitaciones maniáticas y transformada en lo absurdo caminaré por un sendero nuevo.
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