Los oscuros vacios de la vida, imperceptibles hasta que ocupan por completo tu esencia. Los vacios enormes y rebeldes te arañan y se esconden, se esconden y te ahogan. Los dolorosos vacios llenos que habitan en silencio, perversos y camuflados entre retazos de incertidumbres olvidadas. Los desérticos vacios que sucumben ante el trago mortal del arrebato que se desliza por el orificio cavernoso del delirio. Malvado vacio que condenas mis pensamientos a penurias desteñidas. Finamente los trozos imperfectos de mis sueños se pierden en el sonoro estallido de la realidad, quedando mi ser suspendido en el balbuceo del eco que no vuelve.
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