- No te quiero, no te quiero, no te quiero – Lo dijo mientras me miraba con una inexpresividad dolorosa y falsa.-
- No me quieres… ¿No me quieres o tienes miedo a quererme? ¿Acaso temes ser absorbido por algo que solo sientes? ¿Eres entonces un escéptico del amor, un ignorante de sus propios deseos? ¿Eres acaso el dulce bohemio de las noches amargas? ¿Quién eres?
- Soy… soy el miedo disfrazado de valentía, soy el que cierra los ojos y ve oscuridad, soy más de lo que creo que soy, pero el ser que ocupaba mi esencia ha dejado de ser. –Lo dijo con el maldito dolor que siempre acunaba en su alma, lo dijo como balbuceando y ahogándose en su propia desgracia, lo dijo sin siquiera saber que lo estaba escuchando.-
- Sé que sufres de insomnio y también sé que solo se cura con la sequedad de mi cuerpo. Sé que intentas no quererme, sé que odias quererme, se que desearías no quererme pero aun así sé que mueres sin mi querer. Sé que eres lo indefenso, que dependes de mi cobijo para respirar, que soy tu refugio más seguro y creo que también sé que mientes con cada una de tus verdades.
- No te quiero…
- Lo sé, créeme que lo sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario