Estamos todos inmersos en el caos sensitivo del anhelo. Estamos todos atados por aspiraciones orgásmicas y cálidas. Somos clímax contenidos en cuerpos palpitantes y acuosos. Somos pensamientos vestidos de perversión que deambulan por los bulevares de la lujuria. Somos orgías que incendian el silencio. Somos jóvenes jugando a vivir sin límites que delimiten nuestra depravación mental. Somos destructores de cuentos rosas y trenzas podridas. Somos los asustados héroes del drogado mundo de la consciencia, somos al fin y al cabo risas huecas chocando contra paredes sucias que tarde o temprano romperán con ímpetu contra todos nuestros sueños.
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