Me gusta, lo acepto. El porqué el cómo y el cuándo son inexplicables simplemente me gusta ahora, en este mismo instante sin terror a ser descubierta ni miedo de mirar sus ojos una y otra vez. No me importa alimentarme de sus sonrisas, ni enloquecer mientras imagino lo profundo de su alma. El no lo sabe, quizá no lo sepa nunca yo seguiré respirando sus palabras y absorbiendo sus pensamientos ocultos.
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